Vamos a ser sinceros: no hay nada más decepcionante que abrir el clóset, agarrar tu playera favorita, y que en lugar de oler a suavizante, te llegue ese aroma penetrante a humedad. Ese olor a "sótano", a "trapo olvidado", a "no sé qué pasó aquí". Si te ha pasado (y sé que sí), no te preocupes. No es que tu ropa tenga un espíritu maligno, ni que tu lavadora te odie. Es un problema común, pero tiene solución. Y hoy, desde Lava-T, te voy a contar cómo evitarlo. O al menos, cómo